BRONZE

BRONCE

con dirección de Claudio PERRIN

ZAHIR FILMS - como PROD

Drama - Post-Production 2012

Años después de la muerte de sus padres, dos hermanastros se reúnen para robar epitafios de bronce de los cementerios pero ni siquiera el botín podrá redimir y remediar lo imposible.

    • Año de producción
    • 2012
    • Géneros
    • Drama
    • Paises
    • ARGENTINA
    • Idiomas
    • ESPAÑOL
    • Duración
    • 81 mn
    • Directores
    • Claudio PERRIN
    • Guionista(s)
    • Claudio PERRIN
    • Productores
    • Denise ALMEIDA
    • Sinopsis
    • Es la mañana, Berta (43 años) visita a su madre en el cementerio. Luego busca y encuentra otro nicho, lo escupe y le arranca la placa de bronce. En su casa materna a orillas del río se la ve inmersa en su soledad. Su única compañía son tres perros. Al atardecer en el patio contempla la placa extraída y una leve sonrisa se dibuja en su rostro. Por la noche realiza una llamada a su hermanastro Horacio (35 años), y lo convence de encontrarse al día siguiente en el cementerio. El plan de robar placas de bronce produce el encuentro de Berta y Horacio. A la mañana siguiente en el cementerio visitan el nicho de la madre de ambos. Luego Horacio insiste en visitar el nicho de su padre. Berta en un principio se resiste pero luego lo acompaña. Horacio descubre la falta de la placa en el nicho y la bronca lo empuja a cumplir el plan del robo. Berta lo invita a su casa, pero él se niega rotundamente. Tercera jornada de robos en otro cementerio. A la salida con el botín del día, ella insiste con su invitación y Horacio la rechaza de nuevo. Berta apela a que esa noche vendrá un comprador del bronce. Ante la necesidad urgente del dinero Horacio accede a ir. Una vez en la casa Horacio se sorprende al ver que Berta ha mantenido el lugar exactamente igual a como él lo dejó años atrás. Para sostener la espera del comprador y superar la incomodidad de encontrarse solos en la pequeña casa de la infancia, salen al patio y allí entablan una conversación sobre el dinero que ganarán con el bronce. Berta intenta frustrar el deseo de Horacio de irse a vivir a Brasil. Se establece un vínculo de provocación permanente de ella hacia él, a través de un juego de superioridad cuando conversan sobre la distancia de las estrellas, la velocidad de la luz y la vida en el fondo del río. Se enfrentan por quién tiene los derechos sobre la casa materna y se encuentran como hermanos al compartir viejos recuerdos de la infancia. Las horas se prolongan. Horacio va al río para ver la vieja canoa del padre, que era pescador. La encuentra en la playa, abandonada y llena de basura. Acusa por el abandono de la canoa a Berta. Esto produce un pico de tensión y angustia en Berta. Ella intenta amenizar el clima y prepara mojitos. Horacio aprovecha un momento de soledad para acercarse al tendedero de ropa, toma una bombacha de Berta y la huele. Mientras toman el mojito Berta recuerda como él la espiaba desnuda cuando se bañaba. Horacio la trata de puta. Berta ofendida le tira el mojito en la cara. Horacio vuelve al río. Berta queda sola en la casa y se maquilla. Cuando Horacio vuelve Berta lo invita a brindar con ron y se emborrachan. En ese estado recuerdan lo vivido con el padrastro de ella y padre de él. De pronto Berta intenta besarlo. Horacio reacciona con desconcierto y enojo. Se aleja de ella al interior de la casa. Allí nuevamente Berta intenta seducirlo pero el rechazo de él parece definitivo.
      Cae la noche. La espera se vuelve más espesa y el silencio entre ambos aumenta. Se escucha el ladrido insistente de un perro vecino. Berta descarga su furia contra el perro. Horacio reclama que llame de nuevo al comprador, ella le pasa el teléfono y nadie contesta. Ante la insistencia de Horacio ella vuelve a llamar y se evidencia que el comprador nunca va a llegar. El cansancio de los dos es evidente. Berta se va a dormir. En un último intento lo invita a dormir en su cama y recibe el rechazo de él resignada. Antes de acostarse saca la placa escondida y la deja visible sobre la mesa del pequeño comedor, junto al bronce robado.
      Berta lo espía hasta que se queda dormida. Horacio dormita sobre la mesa del patio, se despierta y entra a la casa. La angustia lo invade al reconocer la placa de su padre. Observa con ira y deseo a Berta dormida. Repentinamente abandona la habitación. La primera luz del amanecer ilumina a Berta en la cama cuando despierta junto a su perro. Sale en busca de Horacio, pero en el comedor descubre que los bolsos con el bronce ya no están. Sólo queda la placa de su padrastro. Horacio se llevó todo el botín.
      Pensativa, fuma frente al río mientras despunta el amanecer. Una leve sonrisa se dibuja en su rostro, da media vuelta decidida y sale de cuadro.
    • Comienzo del rodaje
    • abr. 01, 2012